Consagración: salve regina
Salve Reina y Madre de la Creación
(Inspirada a Luz de María, 10.07.2011)
Reina y Madre de la Creación,
dulce Peregrina de Amor,
bendice con Tu Protección a toda la humanidad
y haz brillar sobre cada alma la luz de Tu Fiat.
¡Salve, Reina defensora de las almas!
¡Salve, lucero de mi corazón!
¡Salve, Blanca Paloma amparo de los que sufren!
Eres Reina, sol y estrella,
eres pureza de Dios, poderosa intercesora,
abogada nuestra, líbranos de todo mal.
A Tu Corazón nos consagramos,
guárdanos Sagrario Santo dentro de Tu Vientre Virginal.
Vuela Paloma bendita hacia la Augusta Trinidad
lleva en Tus alas nuestra consagración.
Reina y Madre de la Creación,
dulce Peregrina de Amor haznos como Tú,
fieles Apóstoles del Señor,
para que nuestras oraciones sean eco de Tu Corazón.
Danos, Madre soberana, de las estrellas el fulgor.
Irrumpa la humanidad en himno reverente
cantando junto a los Ángeles:
¡Qué bella eres, María!
¡Qué bella eres, Reina de todo lo creado!
Madre del Cielo, desciendes a la Tierra en constante vuelo triunfal,
tráenos del Cielo la fuerza y del Paraíso la pureza
para coronarte Reina de toda la humanidad.
Amén.
Salve Reina y Madre de la Creación
(Inspirada a Luz de María, 10.07.2011)
Reina y Madre de la Creación,
dulce Peregrina de Amor,
bendice con Tu Protección a toda la humanidad
y haz brillar sobre cada alma la luz de Tu Fiat.
¡Salve, Reina defensora de las almas!
¡Salve, lucero de mi corazón!
¡Salve, Blanca Paloma amparo de los que sufren!
Eres Reina, sol y estrella,
eres pureza de Dios, poderosa intercesora,
abogada nuestra, líbranos de todo mal.
A Tu Corazón nos consagramos,
guárdanos Sagrario Santo dentro de Tu Vientre Virginal.
Vuela Paloma bendita hacia la Augusta Trinidad
lleva en Tus alas nuestra consagración.
Reina y Madre de la Creación,
dulce Peregrina de Amor haznos como Tú,
fieles Apóstoles del Señor,
para que nuestras oraciones sean eco de Tu Corazón.
Danos, Madre soberana, de las estrellas el fulgor.
Irrumpa la humanidad en himno reverente
cantando junto a los Ángeles:
¡Qué bella eres, María!
¡Qué bella eres, Reina de todo lo creado!
Madre del Cielo, desciendes a la Tierra en constante vuelo triunfal,
tráenos del Cielo la fuerza y del Paraíso la pureza
para coronarte Reina de toda la humanidad.
Amén.